El alquiler turístico se ha convertido en una práctica muy habitual en Canarias. El atractivo del clima, la alta demanda de alojamiento vacacional y la presencia de plataformas digitales han hecho que muchos propietarios se planteen alquilar sus viviendas a turistas por cortos periodos de tiempo. Sin embargo, esta actividad no es tan sencilla como puede parecer a primera vista.
Más allá de anunciar una vivienda en internet, el alquiler turístico implica cumplir una normativa específica y formalizar correctamente la relación entre propietario y huésped. En este punto, el contrato de alquiler turístico juega un papel clave, ya que es el documento que establece las reglas del uso de la vivienda, protege a ambas partes y ayuda a evitar problemas.
En este artículo explicamos de forma clara y accesible qué es el contrato de alquiler turístico, qué debe incluir y cuáles son las principales obligaciones legales en Canarias, con un enfoque divulgativo pensado para propietarios y personas interesadas en esta modalidad de alquiler.
¿Qué se entiende por alquiler turístico?
El alquiler turístico consiste en ceder una vivienda amueblada y equipada a cambio de un precio, por un periodo corto de tiempo, con una finalidad vacacional o turística. Es decir, se alquila la vivienda para estancias temporales de turistas, no como residencia habitual.
En Canarias, esta actividad está regulada de manera específica y se considera una modalidad de alojamiento turístico. Esto significa que no se trata solo de un acuerdo privado entre dos personas, sino de una actividad sujeta a control administrativo y a una serie de requisitos legales.
Es importante no confundir el alquiler turístico con otras figuras similares. No es lo mismo alquilar una vivienda como residencia habitual, ni alquilarla por temporada por motivos laborales o académicos. La finalidad turística es lo que marca la diferencia y lo que determina la aplicación de la normativa específica canaria.
Marco legal del alquiler turístico en Canarias
El alquiler turístico en Canarias está regulado principalmente por la normativa autonómica en materia de turismo. Esta normativa establece qué viviendas pueden destinarse a uso turístico, qué requisitos deben cumplir y cuáles son las obligaciones de los propietarios.
Uno de los elementos clave es la obligación de inscribir la vivienda vacacional en el registro correspondiente del Gobierno de Canarias. Sin esta inscripción, la vivienda no puede comercializarse legalmente como alojamiento turístico.
Además, la normativa exige que la vivienda cumpla unas condiciones mínimas de habitabilidad, seguridad y equipamiento, y que el propietario informe adecuadamente a los huéspedes sobre las normas de uso. También existen obligaciones relacionadas con la comunicación de los datos de los viajeros a las autoridades y con el cumplimiento de la normativa fiscal.
Todo ello hace especialmente importante contar con un contrato claro y bien redactado, que tenga en cuenta estas particularidades.
¿Por qué es importante el contrato de alquiler turístico?
Aunque muchas reservas se gestionan a través de plataformas digitales, el contrato de alquiler turístico sigue siendo fundamental. Este documento sirve para dejar por escrito las condiciones de la estancia y evitar malentendidos.
Un contrato bien redactado aporta seguridad tanto al propietario como al huésped. Permite definir claramente qué se alquila, durante cuánto tiempo, por qué precio y bajo qué normas. Además, puede resultar clave en caso de conflicto o reclamación.
En Canarias, donde el alquiler turístico está especialmente regulado, el contrato también ayuda a demostrar que la actividad se desarrolla de forma ordenada y conforme a la normativa.
Contenido básico del contrato de alquiler turístico
El contrato de alquiler turístico no tiene por qué ser complejo ni excesivamente técnico, pero sí debe incluir una serie de aspectos básicos.
En primer lugar, deben identificarse correctamente las partes. El contrato debe recoger los datos del propietario o gestor de la vivienda y del huésped que realiza la reserva. También es habitual incluir el número máximo de personas que pueden alojarse.
El contrato debe describir la vivienda de forma clara: su dirección, sus características principales y el equipamiento disponible. Esto evita confusiones y posibles reclamaciones posteriores.
Otro aspecto esencial es la duración de la estancia. En el alquiler turístico es especialmente importante indicar la fecha y hora de entrada y salida, así como las consecuencias de no respetarlas.
El precio de la estancia debe aparecer de forma clara, indicando si incluye impuestos y si existen gastos adicionales. También conviene especificar la forma de pago y la política de cancelación.
Por último, es habitual exigir una fianza para cubrir posibles daños. El contrato debe indicar su importe y las condiciones para su devolución.
Obligaciones del propietario en Canarias
El propietario de una vivienda vacacional en Canarias tiene una serie de obligaciones legales que van más allá del simple alquiler.
Debe asegurarse de que la vivienda esté inscrita como vivienda vacacional y cumpla los requisitos exigidos por la normativa autonómica. También debe mantenerla en condiciones adecuadas de limpieza, seguridad y conservación.
Asimismo, el propietario debe informar a los huéspedes sobre las normas de uso de la vivienda y de convivencia, y cumplir con la obligación de comunicar los datos de los viajeros a las autoridades competentes.
Desde el punto de vista fiscal, los ingresos obtenidos deben declararse correctamente, lo que constituye otra de las obligaciones esenciales.
Obligaciones del huésped
El huésped también asume compromisos al firmar un contrato de alquiler turístico. Debe pagar el precio acordado y utilizar la vivienda de forma responsable y respetuosa.
En Canarias, donde muchas viviendas turísticas se encuentran en zonas residenciales, resulta especialmente importante respetar las normas de convivencia y evitar ruidos o comportamientos que puedan molestar a los vecinos.
Al finalizar la estancia, el huésped debe devolver la vivienda en buen estado y respetar las condiciones pactadas en el contrato.
Daños, responsabilidades y seguros
Uno de los aspectos que más preocupan a los propietarios es la posibilidad de que se produzcan daños en la vivienda. Por ello, el contrato debe regular claramente la responsabilidad por desperfectos.
En Canarias, es habitual que se recomiende o incluso se exija contar con un seguro de responsabilidad civil para viviendas vacacionales. Este tipo de seguro ofrece una mayor tranquilidad tanto al propietario como al huésped.
Regular estos aspectos de forma clara ayuda a prevenir conflictos y facilita su resolución en caso de que surjan problemas.
Cancelaciones y resolución del contrato
Las cancelaciones forman parte habitual del alquiler turístico. El contrato debe indicar en qué casos el huésped puede cancelar la reserva y si existen penalizaciones.
También es importante prever los supuestos en los que el propietario puede resolver el contrato, especialmente en casos de incumplimiento grave, como el uso indebido de la vivienda o el incumplimiento de las normas de convivencia.
El papel de las plataformas digitales
Las plataformas de alquiler turístico facilitan la comercialización de las viviendas, pero no sustituyen al contrato ni eliminan las obligaciones legales del propietario.
En Canarias, el propietario sigue siendo el responsable de cumplir la normativa turística, fiscal y administrativa, con independencia de que la reserva se haya realizado a través de una plataforma digital.
Conclusión
El contrato de alquiler turístico es una herramienta clave para desarrollar esta actividad de forma segura y legal en Canarias. No se trata solo de un documento formal, sino de una garantía para propietarios y huéspedes.
Un lenguaje claro, unas condiciones bien definidas y el cumplimiento de la normativa autonómica permiten evitar conflictos y contribuyen a un modelo de alquiler turístico más responsable y sostenible.
Conocer las reglas del juego es el primer paso para aprovechar las oportunidades del alquiler turístico en Canarias sin asumir riesgos innecesarios.
